Buscar este blog

martes, 10 de diciembre de 2013

De Isabelle.

Cuando marzo se convirtió en abril la angustia dominó. Las tinieblas manifestaron el aquel imprescindible momento todo un viaje nostálgico por senderos de recuerdos casi indestructibles. Y así podía contremplar la falsedad de aquel raudal sin travesía que se proponía engañar mis pensamientos, a lo que yo solo pude ofrecer nada más que insignificancia. Su prepoderancia fué más fuerte que mi osadia. Nunca fuí capaz de hallar su orilla frágil. Por lo tanto solo me dediqué a tolerar su leve pero palpitante proceder y permanecer sosegada a la espera de aguas serenas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario