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martes, 4 de febrero de 2014

Sombras de Invierno.

    El hombre yacía en su vasta y blanda cama mientras sentía la calidez que le ofrecía su mujer. Ambos se acoplaban perfectamente en aquella noche frígida y sombría. La oscuridad se prolongaban en los sueños de aquel sujeto que disfrutaba del agasajo de su esposa, entretanto sus manos heladas, por las tinieblas, y su respiración un tanto calurosa le hacia palpar el gozo. 
Esa noche la frescura se apoderaba de la habitación, y la acompañante de aquel hombre se estrechaba y se aferraba a su cuerpo completamente despojado. 
Mientras el marido dormía, sonreía  de simple placer al sentir el torso de su dama tocar su tronco. Podía disfrutar de sus fríos pies.

    Lo que el hombre no evocaba era que su hermosa mujer habría fenecido 5 años antes de aquel anochecer en el mismo lecho donde dormitaron durante muchas noches frías. Ahora es más lo que fallece que lo que vive. Cada noche siente como se clava un espinazo en su pecho...

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