A través del tiempo conocemos personas que hacen
de nuestros días menos pesados, y son esas mismas de las que debemos
separarnos por diferentes motivos. Son seres increíbles y grandiosos que siempre han estado
junto a nosotros y con los cuales podíamos hacer cualquier tipo de
estupideces porque sí.
Las separaciones siempre serán parte de la vida
normal de una persona, porque existimos para recorrer caminos diferentes todos
los días y si no fuera así que aburrida sería nuestra existencia. Pero
verdaderamente es difícil decirle adiós a conversaciones eternas y a veces
carentes de lógica, de llantos y discusiones, también un tanto incoherentes,
gritos y emociones por nuestros logros y un sin fin de momentos jubilosos. Ahora
todo esto se resumirá en una pantalla o en una llamada que probablemente sea de
horas.
Esta sensación es bastante contradictoria porque
se es feliz y se siente un gran orgulloso de los logros que puede lograr y a la
vez hay una tristeza inquietante, pero hay que esperar.
Esas amistades que por desgracia deben partir y
que marcaron un espacio importante en nuestra vida. Esas que si no las
hubieras conocido no serías ni parte de lo que eres hoy (es exagerado) pero sí.
Probablemente la espera sea eterna pero la
satisfacción de ver lo que ha crecido y lo que ha podido lograr será lo mejor
que pueda pasar.
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